Dónde


 

Tipo proveedor


 

Sirve a


 

El ritual de desconexión de la Generación Z

7 de cada 10 jóvenes toman snacks dulces cada semana

La consultora generacional Mazinn ha presentado las conclusiones de su última investigación sobre las pautas de consumo y percepción de marca en la categoría de snacks dulces entre la juventud española. El estudio, elaborado sobre una muestra de 450 jóvenes de entre 18 y 30 años (con más del 80% concentrado en el tramo de 18 a 25), rompe con la concepción tradicional del dulce como un “capricho” esporádico. Los resultados reflejan que este tipo de productos se ha integrado de manera recurrente en el día a día de una generación, cuyas demandas se dividen entre el bienestar nutricional, el placer sin filtros y la batalla entre la memoria de marca y los hábitos reales de consumo.

La desconexión personal desplaza al capricho ocasional
No en vano, el consumo de dulce ha dejado de asociarse exclusivamente a la celebración o a un premio puntual. De acuerdo con el informe, 7 de cada 10 jóvenes comen snacks dulces cada semana, mientras que un 8% lo hace a diario. Este comportamiento sitúa a la categoría en el centro de los momentos de pausa. La tarde y la merienda aglutinan el 42% de las ocasiones, seguidas por el ocio individual frente a pantallas (series, videojuegos o películas), con un 18%.

Asimismo, los datos evidencian la autonomía del público joven en la gestión de su consumo. El 62% afirma comprar personalmente los snacks que toma y un 78% realiza dicha compra en las cadenas de supermercado general. A la hora de elegir, el chocolate (56%) y las galletas (55%) se mantienen como el núcleo hegemónico indiscutible de las preferencias, situándose a gran distancia de opciones como la bollería, las golosinas o las barritas.

Cuatro formas de enfrentarse a la etiqueta
El informe desmitifica la existencia de un perfil generacional único o meramente híbrido, revelando una notable polarización en la relación de los jóvenes con los ingredientes y las etiquetas. El 32% de los encuestados actúa como un firme convencido del 'sin azúcar', demandando formulaciones limpias y saludables como norma general para su consumo habitual. A su lado convive un 26% de jóvenes con un enfoque más pragmático, que alterna entre productos funcionales para entre semana y momentos específicos de indulgencia total. Por otro lado, un 23% representa a un perfil completamente despreocupado, que acude a la categoría buscando únicamente el sabor y la satisfacción inmediata sin detenerse a leer la letra pequeña de la composición nutricional. Finalmente, un 15% adopta una postura crítica frente a la industria dietética, rechazando de forma directa los edulcorantes artificiales y prefiriendo las versiones tradicionales cuando decide darse un capricho.

Esta división explica por qué, aunque el 59% declara una actitud favorable hacia las alternativas saludables y un 61% se muestra abierto al consumo funcional, las marcas especializadas en este segmento registran todavía niveles bajos de notoriedad frente a las referencias tradicionales de placer. El reto para la industria alimentaria radica en generar deseo y disfrute sin que el consumidor sienta que renuncia al sabor.

Memoria frente a rutina
El análisis de marcas refleja una marcada diferencia entre dominar la memoria del consumidor y ocupar un espacio efectivo en sus hábitos diarios. Firmas consolidadas como Oreo y Kinder encabezan los índices globales de notoriedad espontánea (3,74 y 3,7 sobre 5, respectivamente) y autenticidad (3,66 y 3,69), liderando igualmente el listado de enseñas con las que los jóvenes se sienten más identificados (un 14% para Kinder y un 10,6% para Oreo).

Sin embargo, la notoriedad no garantiza la presencia en el consumo regular. El estudio mide el 'rol' preguntando directamente qué papel juega la marca en la vida del joven, es decir, cuánto forma parte de su rutina, más allá de si la recuerda o no. Un caso representativo es el de Hacendado. Pese a obtener una puntuación de recuerdo moderada (2,88 sobre 5), que la sitúa en la duodécima posición del ranking, escala hasta un 3,12 en la evaluación de su impacto real en el día a día. Esta cifra sitúa a la marca de distribución al nivel de enseñas históricas como Kinder (3,17) o Donuts (3,09), y por encima de referencias tradicionales como Nutella, que alcanza un 3,02 en papel frente a un 3,48 en recuerdo. El estudio pone de relieve que, mientras los referentes clásicos compiten en el plano del recuerdo y la nostalgia, otras propuestas se afianzan operando directamente en la rutina.

Desde Mazinn destacan que las marcas que buscan conectar de forma genuina con los jóvenes deben abandonar los mensajes uniformes. Comprender que no existe una única Generación Z, sino distintos perfiles con sensibilidades nutricionales contrapuestas, resulta indispensable para construir propuestas que trasciendan la notoriedad publicitaria y aseguren un papel relevante en sus momentos cotidianos de descanso.

--